Guiselle Camacho

julio 30, 2008

Cuéntame otra historia

Archivado en: Uncategorized — guisellecamacho @ 11:47 pm

Cuéntame otra historia mamá, como se la contabas a la niña del ayer, quien al llegar la noche sólo esperaba el cuento que narrarías para ella Cuéntame otra historia mamá, una con príncipes y princesas, con castillos y blancos caballos alados, con niños travesos y bosques encantados, cuentos como aquellos con los que de niña soñaba.

Un cuento más mamita, uno que me haga creer otra vez que existen la magia  y las hadas madrinas, uno en el que hayan caballeros valientes que maten a los dragones de mis miedos, uno en el que hayan flores mágicas que ayuden a curar las heridas que han dejado los golpes del mundo real. Incluye en la historia duendes amigables que me hagan saltar de alegría y polvos mágicos que me devuelvan las ganas de soñar.

No te olvides mami de describirme cómo brilla el sol y cómo luce el cielo, hoy es un día frío y me hace falta escucharlo. Cuéntame otra historia mamá, hazlo como en aquellos días cuando te sentabas al pie de mi cama y tu voz se oía mientras mis ojos, de a pocos, se cerraban. Sólo una historia más, mamita, un cuento en el que vea a niños felices, en el que vuelva a creer que las brujas y el mal nunca ganan.

Una nueva historia, de esas que sé que a veces te inventabas cuando se acababa tu repertorio y mis ansias continuaban. Esas en las que habían promesas eternas y amores que convetían en príncipes a ranas y a bestias. Una historia más, mamá; una que me haga flotar en burbujas, que me haga creer otra vez en magia. sueños y fantasías. Y si esta vez  volvieras a quedarte sin historias no me obligues a dormir temprano, quédate conmigo y abrázame fuerte, porque la noche está fría y tengo mucho miedo…

julio 26, 2008

Amarga tentación, dulce pecado

Archivado en: Uncategorized — guisellecamacho @ 11:16 pm

Una promesa rota.Otra ez estaba frente a mí, otra vez tan cerca como en aquellos días, disponible en totalidad y sólo para mí.

Ayer dejó de estar lejos, no hizo falta que lo buscara, esta vez -como por causa del destino- estaba ahí.

Prometí no hacerme daño, sé perfectamente que su presencia mata de a pocos mi vida, pero no lo pude evitar… me volví a fallar, lo tuve cerca otra vez, lo tuve nuevamente para mí ¡Amarga tentación y dulce pecado! No me pude resistir.

Corrí hacia él -no podría rechazarme-, lo tome y mis manos sudaron mientas volvía a sentirlo conmigo, una decisión en cuestión de segundos… el pulso acelerado, otra vez los nervios, una oportunidad nueva -tal vez la única, quizá la primera de muchas-.

No pude resistir más, mis dedos ya lo acariciaban, tenía que hacerlo ahora. Lo acerqué a mi boca -tan igual como en aquellos días- una y otra vez. Nuevamente fue mío, nuvamente fui suya, embriagada en su aroma, pasmada por su compañía… ¡si papá supiera!

De verdad lo digo: tuve las mejores intenciones de no acercarme un cigarrillo nuevamente, pero fue difícil lograrlo, sobretodo después que descubrí el lugar donde papá guarda sus “Lucky”

julio 17, 2008

A “R” con cariño

Archivado en: Uncategorized — guisellecamacho @ 10:56 pm

Siempre he pensado que en nuestras vidas  hay gente especial, unas que llegan y se van y también de las otras, que llegan para quedarse, como mi querido R.

A R lo cocnocí hace poco. A pesar de que frecuentamos  por casi 4 años los mismos pasillos y aulas universitarias  y algua vez hasta llevamos juntos algún proyecto, sólo lejos de nuestras propias vidas fue que el uno encontró al otro.

Conversaciones largas, bromas pesadas, caminatas juntos, noches de melancolía, risas, miedos: una buena mezcla que llegó a configurar lo que ambos tenemos hoy.

Dice R que nos une un hilo metafísico al que él llama Desamor, pienso lo mismo, pero a ese lazo metafísico prefiero cambiarle de nombre y llamarle Amistad… lo del Desamor también nos une, pero sé que ello acabará y algún día G y R encontrarán nuevas letras con las cuales unirse (para buena suerte nuestra lo del desamor no es eterno, al menos eso espero).

Hoy R está lejos, tal vez penando en B y odiando a “I”, tal vez como yo que a veces pienso en C mientras odio a “J”… y digo tal vez porque como lo decía aquel post tuyo R, ahora By C son sólo unas letras más del abecedario de nuestras vidas, pasarán al recuero y algún día tú y yo nos reiremos de ellos.

Mi querido R gracias por llevarte mis sonrisas y por regalarme tu amistad a diario, gracias por tus pronósticos tan acertados .esos que sólo tú, yo y el comedor de El Comercio conocemos-, gracias por las palabras tiernas, por la música, por los puchos y también por el alcohol compartido. Gracias porque a veces te zambulles por mí en el Excaibur y porque sé que me recuerdas con cariño, gracias porque me haces confirmar que es cierto que todos tenemos un ángel y que ese ángel no necesariamente debe tener alas.

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