Una promesa rota.Otra ez estaba frente a mí, otra vez tan cerca como en aquellos días, disponible en totalidad y sólo para mí.
Ayer dejó de estar lejos, no hizo falta que lo buscara, esta vez -como por causa del destino- estaba ahí.
Prometí no hacerme daño, sé perfectamente que su presencia mata de a pocos mi vida, pero no lo pude evitar… me volví a fallar, lo tuve cerca otra vez, lo tuve nuevamente para mí ¡Amarga tentación y dulce pecado! No me pude resistir.
Corrí hacia él -no podría rechazarme-, lo tome y mis manos sudaron mientas volvía a sentirlo conmigo, una decisión en cuestión de segundos… el pulso acelerado, otra vez los nervios, una oportunidad nueva -tal vez la única, quizá la primera de muchas-.
No pude resistir más, mis dedos ya lo acariciaban, tenía que hacerlo ahora. Lo acerqué a mi boca -tan igual como en aquellos días- una y otra vez. Nuevamente fue mío, nuvamente fui suya, embriagada en su aroma, pasmada por su compañía… ¡si papá supiera!
De verdad lo digo: tuve las mejores intenciones de no acercarme un cigarrillo nuevamente, pero fue difícil lograrlo, sobretodo después que descubrí el lugar donde papá guarda sus “Lucky”
Al inicio pensé que otra vez habías caído en los labios y brazos de tu ex, pero luego, el final fue otro. No me lo imaginaba pero me gustó, fue rompedor.
Comentario por Zapata Ruiz Ralph — julio 30, 2008 @ 11:04 pm |